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Rómulo Felizola

Probamos 770 direcciones con el nombre de un negocio. Una era suya

El dominio obvio de tu negocio probablemente ya responde. Casi nunca es tuyo, y a veces es de un competidor.

Cuando alguien quiere encontrarte y no tiene tu enlace a mano, hace lo más obvio: escribe el nombre de tu negocio y le añade .com. Es un gesto tan automático que casi nadie se pregunta qué hay del otro lado.

Nosotros sí fuimos a mirar. Tomamos 385 comercios de dos ciudades venezolanas —Maturín y Ciudad Guayana—, formamos con el nombre de cada uno las dos direcciones que le corresponderían (nombre.com y nombre.com.ve) y las abrimos todas. 770 direcciones.

Respondieron 54. Y al abrirlas una por una, una sola pertenecía al negocio cuyo nombre llevaba — y es de una cadena con sedes en varias ciudades.

Quiénes son los otros 53

Esta es la parte que conviene mirar despacio, porque no es una lista de dominios muertos. Son direcciones vivas, que cargan, con un negocio real detrás. Solo que no es el tuyo.

  • El dominio de una panadería es de otra panadería, en Nogales, Arizona.
  • El de otra panadería es de una tercera panadería, en Tucumán, Argentina.
  • El de un negocio de frutas y verduras es de un repartidor para restaurantes en Madrid.
  • El de un bodegón lleva a un sitio de estudio bíblico.
  • El de un abasto es de una marca sueca de pañales.
  • El de otro es la página personal de un jugador de fútbol americano retirado.
  • Uno lleva a un club de golf y surf; otro, a una inmobiliaria de Lima; otro, a un alquiler de salas de reuniones en Madrid.

Y una porción grande —mercal.com, marvelmarket.com, babamarket.com y varios más— responde con una página que dice lo mismo: este dominio está en venta. No lo tiene un negocio: lo tiene un revendedor esperando a que alguien lo necesite lo suficiente.

El caso que de verdad hace daño

Entre los 54 hay uno distinto de todos los demás, y es el que conviene entender.

Un supermercado de Maturín tiene su dirección obvia ocupada por otro supermercado, con el mismo nombre, en Maracaibo. La página funciona perfectamente, es de un negocio legítimo, está bien hecha y vende exactamente lo mismo.

Piensa en lo que eso significa para el de Maturín. Un cliente que oyó su nombre y quiere ver qué tiene escribe la dirección natural, llega a un supermercado con ese nombre, ve productos y precios que le sirven, y no tiene ningún motivo para sospechar que está mirando un negocio a 700 kilómetros. No es que no lo encuentren: es que encuentran a otro y creen que es él.

Un dominio en venta cuesta dinero. Un homónimo activo cuesta clientes.

Lo que esto no significa

No significa que haga falta pelear por ese nombre exacto. Es el error que hace que mucha gente abandone: comprueban que sunombre.com está tomado, concluyen que llegaron tarde y ahí se queda la conversación durante años.

La dirección obvia es cómoda, pero no es lo que decide si te encuentran. Quien te busca escribe tu nombre en el buscador mucho más a menudo de lo que lo escribe en la barra de direcciones, y ahí lo que manda no es qué palabra está antes del punto: es qué página tiene contenido propio sobre lo que vendes y dónde estás.

Cuatro reglas para elegir la tuya

Añade el lugar o el rubro. panaderiacroissant.com es de una panadería de Tucumán; panaderiacroissantmaturin.com no lleva a ninguna parte —comprobado el día de escribir esto, no tiene ni registro DNS—. Y además le dice al buscador algo cierto sobre ti que el nombre solo no dice.

Considera el .com.ve. Está mucho menos ocupado, no confunde a nadie sobre dónde estás y para un negocio que vende en Venezuela no tiene ninguna desventaja real.

Evita guiones y números. Se pierden al dictarlos por teléfono, que es exactamente el momento en que un dominio tiene que funcionar.

Compruébalo antes de imprimirlo. Antes de que el nombre esté en el toldo, en las bolsas y en la factura, escribe la dirección y mira quién contesta. Cuesta diez segundos y es el único momento en que cambiar de idea es gratis.

La comprobación que puedes hacer hoy

Abre el navegador y escribe el nombre de tu negocio junto con .com, sin buscarlo: escríbelo en la barra de direcciones tal cual. Después prueba con .com.ve.

Puede pasarte una de tres cosas. No carga nada: la dirección está libre y es tuya por lo que cuesta un almuerzo. Carga algo ajeno y evidente: no pierdes clientes, pero tampoco tienes ese camino. Carga algo parecido a lo que tú vendes: entonces acabas de descubrir a dónde va a parar una parte de la gente que te busca.

Solo el tercer caso es urgente. Y no se arregla comprando el dominio de otro: se arregla teniendo una página propia, con tu ciudad y tu inventario dentro, que gane el buscador para tu nombre — porque ahí es donde te buscan de verdad.


Las auditorías completas —qué se midió, con qué fuente y cómo repetirlas— están publicadas ciudad por ciudad en jsbrandlab.com. Si lo que necesitas es montar esa página propia, ahí explico cómo lo hago y cuánto cuesta.